Almacenamiento de temporada
Conservar la forma de coronas pequeñas y centros de mesa
Bandejas bajas de fondo liso que evitan marcas y aplastamientos
Una corona de puerta aguanta bien el paso de las semanas colgada, pero pierde volumen en cuanto se apila con otras piezas o se mete en una bolsa cerrada. Las ramas se doblan hacia dentro, el lazo queda marcado y, al volver a colgarla, el círculo ya no se sostiene igual. Guardar cada pieza en una bandeja de poca altura con el fondo ligeramente acolchado mantiene la forma sin apretar los materiales.
La clave está en los bordes. Un canto bajo permite meter las dos manos por debajo de la corona y levantarla sin engancharse, algo que no ocurre con las cajas de paredes altas donde la pieza queda encajada. Si la bandeja comparte ancho con las cajas de guirnaldas, las dos se apilan formando un bloque uniforme en el estante, sin torres que se tambalean ni huecos muertos entre módulos.
Para los centros de mesa conviene el mismo criterio: fondo plano, sin divisiones internas que presionen los tallos, y una altura que deje respirar las flores secas o las piñas. El plástico mate semitransparente deja ver el contenido sin abrir la tapa, útil cuando se busca una pieza concreta antes de una fecha señalada. Con este orden, la decoración vuelve al armario tal como salió.