Primeras pruebas de apilado
Empezamos con bloques de un solo ancho para comprobar si la torre se mantenía firme al añadir bandejas bajas. La conclusión fue clara: el ancho común importa más que la altura, porque evita que cada pieza baile sobre la de abajo. Desde entonces, todas las cajas comparten esa medida base.
El plástico mate semitransparente
Probamos primero plástico transparente y luego opaco. Ninguno de los dos funcionaba: el primero dejaba el interior demasiado expuesto, el segundo obligaba a abrir cada caja para saber qué había dentro. El mate semitransparente resolvió ambas cosas y se quedó como material único de la línea.
Divisiones ajustables en pasos de dos centímetros
Los rollos de cinta y los lazos sueltos no caben en huecos fijos. Añadimos divisiones que se mueven en intervalos pequeños y una ranura lateral para sujetar el extremo de la cinta. Con este cambio, el módulo se retira del cajón para limpiarlo sin desmontar cada pieza.
Bandejas bajas para coronas pequeñas
Las coronas de puerta perdían volumen al apilarse. Diseñamos una bandeja de poca altura con el fondo ligeramente acolchado, que sostiene la pieza sin marcar ramas ni lazos y permite levantarla con las dos manos sin engancharse en el canto.
Cada revisión del sistema responde a un uso repetido en casa, no a una idea previa sobre cómo debería verse un organizador. Ese criterio sigue guiando las piezas que añadimos ahora.